Las tablets cuentan con una capacidad acotada para almacenar contenidos y aplicaciones. Si bien esto puede ser
solucionado al aprovechar las posibilidades de conectividad a Internet de
las tablets, este potencial requiere contar con accesibilidad regular a
puntos de acceso robustos y estables. Esto puede representar una
importante limitación en muchos centros escolares y hogares
estudiantiles.
Las tablets no resultan especialmente adecuadas para la
producción de contenidos que requieren una considerable extensión de texto
o precisión en el trazo. Si bien es posible crear y editar
textos, de manera similar a como se realiza a través de procesadores de textos
en los ordenadores portátiles o de escritorio, el uso del teclado
virtual tiende a ser agotador e incómodo. La misma limitación que aparece
ante la creación y edición de planillas electrónicas y
presentaciones.
Tampoco resultan eficientes en la edición multimedia de videos o
manejo de imágenes, a pesar de la existencia de aplicaciones
específicas para estos fines. El diseño físico de las tablets permite suponer una mayor
fragilidad y riesgo de daño y desgaste al ser utilizadas intensivamente
en ambientes escolares, lo que afectaría su duración. La pantalla táctil
queda permanentemente expuesta y resulta especialmente susceptible
a roturas o daños que impedirían la funcionalidad de estos
dispositivos.
Las actuales configuraciones de tablets disponibles en el
mercado, no presentan opciones de actualización o mejoras de su
hardware. En consecuencia, su tasa de obsolescencia podría ser mayor en
10 comparación a dispositivos que pueden ser actualizados significativamente en sus componentes críticos. No existen actualmente programas para el reciclado o
disposición final de los residuos electrónicos provenientes del descarte de
las tablets rotas o en desuso. Si bien, algunos modelos presentan mayor flexibilidad que
otros al momento de desarrollar o instalar aplicaciones abiertas,
presentan ciertas limitaciones en sus arquitecturas. Entre estas, cabe
mencionar la necesaria vinculación entre un usuario autentificado y
registrado en plataformas externas al sistema escolar, para poder contar
con privilegios de instalación y actualización de aplicaciones y
contenidos.
Finalmente, el costo de estos dispositivos es –por ahora-
más elevado que el de las netbooks y cabe señalar que la larga duración
de la batería de estos dispositivos requiere instalar, en los estudiantes,
hábitos de
recarga diaria de sus tablets en sus hogares. Esto,
eventualmente, podría provocar un incremento significativo del consumo de
energía eléctrica de las familias de los alumnos, aunque no es una
limitación significativa.
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